Romero

  • $7.00
    Precio unitario por 
  • Ahorra $1


El romero es una hierba aromática de origen mediterráneo, apreciada por su intenso aroma y sabor fresco. Es esencial en la cocina para sazonar carnes, papas, panes, aceites, pollo, pescados y vegetales asados. Además, es una planta muy ornamental, resistente y de fácil cultivo.

 Uso culinario:

Realza platos salados, se utiliza fresco o seco, y es ideal para infusiones, aceites aromatizados y marinados.

Siembra en tiesto:

  • Usa un tiesto con buen drenaje.
  • Colócalo en un lugar con sol directo (mínimo 6 horas).
  • Riega solo cuando el sustrato esté seco; el romero no tolera el exceso de agua.
  • Prefiere suelos sueltos y aireados.

 Siembra en tierra:

  • Plántalo en un área bien drenada y soleada.
  • Riega moderadamente hasta que se establezca; luego es muy resistente a la sequía.
  • Evita suelos encharcados.

 Cuido general:

  • Poda ligeramente para mantenerlo compacto y estimular nuevo crecimiento.
  • No requiere mucha fertilización; menos es más.
  • Es una planta fuerte, aromática y de bajo mantenimiento.

Sustrato ideal

El romero necesita un sustrato ligero, aireado y con excelente drenaje.

Mezcla recomendada:

  • 50% sustrato universal o tierra para tiestos
  • 30% arena gruesa o perlita
  • 20% composta o humus de lombriz

 

Esto evita el encharcamiento, que es la principal causa de problemas en el romero.

En tierra:

  • Suelo suelto, no arcilloso.
  • Si es pesado, añade arena y composta para mejorar el drenaje.

Fertilización

 El romero no es exigente; prefiere suelos pobres antes que exceso de fertilizante.

En tiesto:

  •  Humus de lombriz: cada 30–45 días, una capa ligera en la superficie.
  •  Fertilizante balanceado suave (ej. 10-10-10 o 14-14-14 diluido a la mitad):
    cada 6–8 semanas.
  •  Opcional: fertilizante líquido orgánico (algas, fish emulsion) cada 3–4 semanas, bien diluido.

En tierra:

  • Humus o composta: cada 2–3 meses.
  • No necesita fertilización constante si el suelo es fértil.

 

 Regla de oro:

Mejor poca fertilización que exceso.

Demasiado abono produce plantas frondosas pero con menos aroma y sabor.

 Perfecto para quienes desean una especia viva, productiva y decorativa, tanto en la cocina como en el jardín.

 

 


También recomendamos